Restaurante Mirador de Ulía

Restaurante Mirador de Ulía

Si buscas un plan espectacular en Donostia, no puedes dejar pasar el Restaurante Mirador de Ulía. Imagina disfrutar de un menú que te deja sin palabras, todo mientras te deleitas con unas vistas impresionantes de la ciudad y el mar de fondo, ¡es un combo perfecto! Este sitio está en las faldas del monte Ulia, así que puedes estar seguro de que la escenografía es de las que se graban en la retina. Aquí, la gastronomía y el paisaje se viven de una manera bien especial.

Además, la carta cambia regularmente, siempre con platos de autor utilizando los productos de temporada más frescos y sabrosos. Rubén Trincado, el chef, se lo curra para ofrecerte comidas que respetan la tradición vasca, pero con un toque innovador que te sorprenderá. En este rinconcito de la ciudad, estás invitado a saborear lo mejor del País Vasco mientras disfrutas de una experiencia única. ¡No lo pienses más y date un capricho en el Mirador de Ulía!

Restaurante Mirador de Ulía

Restaurante
Valoración media: 4,2
Opiniones: 1.182 Reseñas
Dirección: Ulia Pasealekua, 193, 20013 Donostia, Gipuzkoa
Teléfono: 943 27 27 07

Horarios Restaurante Mirador de Ulía

DíaHora
lunesCerrado
martesCerrado
miércoles13:30–17:30, 20:00–23:30
jueves13:30–17:30, 20:00–22:30
viernes13:30–17:30, 20:00–23:30
sábado13:30–17:30, 20:00–23:30
domingo13:30–17:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante Mirador de Ulía

Dónde se encuentra el Restaurante Mirador de Ulía

¡Vaya movida, gente! Si estáis buscando un sitio chulo para cenar en Donostia, tenéis que conocer el Restaurante Mirador de Ulía. Lo pilláis en Ulia Pasealekua, 193, 20013 Donostia, Gipuzkoa, y, de verdad, las vistas desde allí son una bomba. Ya os imagino disfrutando de una cena mientras veis los fuegos artificiales de las fiestas, ¡una experiencia que no se olvida!

El lugar está moderno y bonito, y el servicio es súper atento y amable. Si vais, no os perdáis el menú degustación. Tienen unos platos que se presentan en varios pases, así que puedes ver lo que el chef tiene en la cabeza. Pero ojo, no todo fue perfecto, porque aunque los ingredientes son de calidad y la presentación buena, no todo nos convenció. Algunos platos, como el consomé de marisco, no tenían el sabor que te esperas. El picante lo mataba, y lo mismo con el bacalao que tenía una crema demasiado ácida. En general, bien, pero no a la altura de lo que imaginábamos en cuanto a sabores.

Otra cosita, siempre es un detalle que si hay un grupo grande, no se sienten tan cerca de las mesas pequeñas. Es un rollo intentar charlar con tanto ruido a tu alrededor. Pero, por otro lado, algunos dicen que la experiencia fue única, con sabores bien balanceados y hasta el servicio de cinco estrellas. Me contaron que hay muchas plazas para aparcar, así que no tendréis problemas si decidís llegar en coche.

Y como ya os he dicho, el Restaurante Mirador de Ulía se encuentra en Ulia Pasealekua, 193, 20013 Donostia, Gipuzkoa. Si no habéis ido, es hora de daros ese capricho. ¡No os arrepentiréis!

Qué tipo de vistas ofrece el Restaurante Mirador de Ulía

Y ya que estamos, hablemos del Restaurante Mirador de Ulía. Este sitio se lleva mis 5 estrellas sin dudarlo. Las vistas son espectaculares, estás como en un balcón sobre la ciudad, con una panorámica que te deja sin aliento. Hay que decir que la atención es un lujo, todos súper educados y siempre atentos a lo que necesitas. Y si te lanzas a su menú degustación, no te arrepentirás. ¡Es una explosión de sabores bien equilibrados y presentado con mucho cariño! Todo esto a un precio de 99€ por persona si usas Descontalia. También tienen un maridaje de vinos que acompaña la comida a la perfección.

Tuve una ocasión muy especial ahí, y la verdad, fue increíble. Tenía unos invitados únicos que quería agasajar, y aunque tienen menús cerrados, se adaptaron perfecto a las dietas de todos, incluidos dos veganos. La comida estaba exquisita, y se notaba que cada plato tenía un proceso de elaboración muy cuidado. O sea, no es solo lo que comes, es la experiencia completa. En general, el ambiente se siente como si estuvieras en una celebración, y yo me fui muy agradecido y satisfecho.

Pero no todo el mundo tiene la misma suerte. Conocí a un par que lo han probado y se fueron decepcionados. Dice que por 115 euros, la comida no estuvo a la altura y el servicio fue bastante regular. Aunque ellos coinciden en que las vistas son impresionantes, les tocó una mesa donde el sol daba de lleno y no pudieron disfrutar. Claro, para cobrar esos precios, todo tendría que estar en su máximo esplendor.

En cuanto a las vistas, el Restaurante Mirador de Ulía ofrece una panorámica impresionante de Donostia, como si la ciudad te abrazara desde arriba. En la mesa, sientes que estás en un mirador que te permite apreciar todo lo que te rodea. Así que, si quieres una experiencia que combine buena comida, un trato excepcional y vistas de postcard, este es el lugar. ¡No hay más que decir!

Qué hace especial al menú del Restaurante Mirador de Ulía

Como te decía, el Restaurante Mirador de Ulía está en un sitio que te deja sin aliento. Las vistas son simplemente impresionantes, ¡comer allí se convierte en una experiencia inolvidable! El servicio también parece que les suma muchos puntos, ya sabes, esos detalles que marcan la diferencia. Pedimos un menú y, aunque podrías ir a la carta, creo que te sacas más jugo con el menú completo. La cosa es que, si bien algunos platos eran súper sofisticados, hay un par que no nos emocionaron tanto. Pero otros, ¡madre mía! La presentación y los contrastes de sabor nos dejaron flipando.

Habiendo recorrido varios sitios en San Sebastián, te diré que hay lugares con más nivel, pero la atmósfera aquí compensa la calidad de la comida. La experiencia en general fue bien, aunque hay cosas que deberían pulir. Cuando pagas 140 euros por un menú, esperas que te reciban como en un hotel, con un jefe de sala que te dé la bienvenida y un sumiller que te asesore en los vinos. La carta de vinos estaba desactualizada, y algunos de los que pedimos ni estaban disponibles, lo que cuadra mal para un lugar de este tipo. En un par de ocasiones los platos que nos sirvieron no coincidían con el menú impreso, ¡totalmente confuso!

También notamos que el servicio en sala podría mejorar. Era como un juego de relevos, nos atendieron hasta cuatro personas distintas... y cada vez que llegaba uno nuevo me preguntaba quién demonios era el encargado. En cuanto a la comida, el producto es de calidad y las presentaciones están muy bien, aunque hubo un plato de cebolla cruda que me dejó un regusto un poco desagradable. Ah, y el tema del aparcamiento... menuda odisea. Tener que buscar plaza para aparcar en un sitio así debería estar previsto.

Así que, ¿qué hace especial al menú del Restaurante Mirador de Ulía? Pues aunque hay altibajos, es todo un viaje de sabores. Los platos que destacan realmente lo hacen por su presentación y originalidad. Aunque no todos los platos son un bombazo, hay sorpresas que valen la pena. Así que sí, lo recomiendo por las vistas y la calidad de la cocina, pero el servicio tiene que ponerse las pilas si quieren estar a la altura del precio que cobran.

Cómo se describe la escenografía del restaurante

No sé si lo sabías, pero el Restaurante Mirador de Ulía es una auténtica joya en Donosti. ¡Las vistas son para flipar! Desde ahí, puedes ver toda la ciudad y sus alrededores, ¡un panorama que no se olvida fácil! La comida tampoco se queda atrás. Si te decides por el menú degustación clásico, prepárate para una fiesta de sabores. Hay opciones veganas y vegetarianas también, pero lo que viene en el menú clásico te dejará boquiabierto. Cada plato está presentado con mucho cuidado y, lo mejor, los ingredientes son de primera, haciendo que cada bocado sea un placer. El personal, súper atento y conocedor de lo que sirve, se asegura de que todo salga a la perfección.

Pero no todo es oro. Hay quien ha salido decepcionado cuando cambiaron tres platos del menú degustación sin avisar. ¡Un poco raro, la verdad! Si bien las vistas siguen siendo de ⭐⭐⭐⭐⭐, la comida de algunos ha dejado un sabor raro. En general, los platos principales no parecían tener tanta personalidad, aunque el postre le daba un toque interesante. A veces, parece que no se tienen en cuenta los cambios, y eso jode la experiencia. Para comer, algunos se han dejado más de 100 € y sintieron que merecían un poco más.

Aún así, hay quienes han salido de ahí con una sonrisa de oreja a oreja. En un domingo cualquiera, como el 16 de marzo, los del menú degustación se llevaron una grata sorpresa. Todo estaba lleno de sabores y colores, y las presentaciones de los platos, ¡magníficas! La jornada fue perfecta gracias al buen clima y unas vistas que son lo más. Además, se rinden a los encantos del personal, destacando lo bien que te tratan, haciendo que quieras volver antes de salir. ¡Gracias a Andrea y Adrián por el buen rato!

Aprovechando que hablo de ese lugar, la escenografía del restaurante está a otro nivel. Es un espacio donde el ambiente lo es todo: unas vistas espectaculares de San Sebastián, bien iluminadas, que te hacen sentir que estás en un entorno de lujo. La terraza es la cereza del pastel, ideal para disfrutar de una buena comida mientras te embriagas de la belleza del paisaje. Así que, si decides ir, asegúrate de reservar mesa ahí, porque la experiencia completa está en la combinación de una buena mesa con esas vistas impresionantes.

Con qué frecuencia cambia la carta en el Restaurante Mirador de Ulía

Si andas por Donostia y te topas con el Restaurante Mirador de Ulía, tienes que entrar sí o sí. La comida es indescriptible, amigo, de esas que te dejan con ganas de llorar de lo buena que está. No es broma, cada bocado es un viaje al paraíso. Te prometo que después de comer allí, no querrás tocar nada más. Además, el ambiente es increíble y el servicio, de diez. Es de esos sitios con 5 estrellas que realmente merece. ¡100% recomendable!

Ahora, te cuento que también hubo una experiencia no tan top. Algunas personas mencionan que al llegar a un restaurante con Estrella Michelin y no encontrar varios platos de la carta puede ser un bajón. Dicen que el cerdo estaba duro y grasiento, aunque el foie levantó el nivel. Pero hey, el servicio y la ubicación son de lujo, así que no todo es negativo. Pero claro, si pagas la cuenta de un Michelin, esperas más opciones.

Sin embargo, lo que nunca falla son las vistas. Desde su mirador, la perspectiva de la ciudad y las playas es magnífica. La atención es notable, incluso han hecho un postre especial con fresas a pedido de un cliente. Esos detalles cuentan, y demuestran que se preocupan por ofrecer un servicio de calidad, sin duda.

Hablando de experiencias, si tienes planeado celebrar algo importante, este sitio es una bomba. La comida es una explosión de sabores que no te dejará indiferente. Las vistas son impresionantes, y el trato es espectacular. Aunque algunos han mencionado que un poco de música ambiental no vendría mal, y que podrían reformar los baños, la experiencia global es digna de matrícula de honor.

Y ya que estamos, si preguntas sobre la frecuencia con que cambian la carta en el Restaurante Mirador de Ulía, no hay info específica en lo que he visto. Pero con una oferta tan fresca y de alta cocina, es normal que busquen innovar. Así que siempre hay que estar atentos a nuevas delicias. ¡No te lo pierdas!

Qué tipo de platos se pueden encontrar en el menú

Si ya te he contado lo que nos pasó en el Restaurante Mirador de Ulía, puedes imaginar que no salimos muy contentos, ¿verdad? Llegamos a las 22h y nuestra reserva, que hicimos hace mes y medio, no estaba. Para colmo, queríamos una mesa con vistas porque era una celebración y nos mandan a la tercera fila. Aviso: el menú es “demasiado duradero” para la hora en que llegamos, pero ese detalle no nos lo dijeron por teléfono. Al final, pedimos a la carta porque nos queríamos comer algo sin complicaciones.

La atención fue un desastre. Tuvimos que pedir servilletas en dos ocasiones y el agua y el vino también se hicieron de rogar. De hecho, hubo platos que se quedaron en la mesa sin retirar, como el de mantequilla que ya habíamos terminado, y el pan, que ahí se quedó hasta que nos fuimos. En un lugar con una estrella, esperas un mínimo de atención, pero aquí parece que les faltó un poco de cuidado y detalle.

En cuanto a la comida, ahí tuvimos de todo. Los espárragos y la merluza estaban fríos y no sabían a nada, pero luego el arroz con almejas estaba de escándalo. Lo malo es que no supieron hacer la preparación en mesa, lo cual le quitaría un poco de glamour al asunto. Pero lo peor llegó con las kokotxas: ¡una de ellas tenía un insecto! Ahí decidimos que ya era suficiente y pedimos hablar con el encargado, que ni apareció. Y para rematar, nos cobraron las kokotxas en la cuenta, pero tras protestar, al final las retiraron.

Ahora, si hablamos de lo bueno, hay que decir que hemos ido a comer un par de veces y la experiencia ha sido fantástica. Las vistas son increíbles y comer así es un lujo a otro nivel. La comida es brutal: platos bien hechos y presentados que le dan un sentido a la experiencia. Agradecer sobre todo al personal, que ha sido maravilloso. Ahora, en el menú puedes encontrar cositas como espárragos, merluza, arroz con almejas, y por supuesto, las famosas kokotxas. Aunque mejor asegúrate de que estén limpias, ¿eh?

Quién es el chef del Restaurante Mirador de Ulía

Ya te digo que el Restaurante Mirador de Ulía lleva nombres en la boca de muchos, pero no siempre para bien. Hace poco fue con la familia y, madre mía, qué decepción. Pidimos un menú que, para empezar, era súper caro. La comida era escasa, como si estuviéramos en un plan de dieta extrema, y el encargado... ¡uf! Un impresentable total, con olor a alcohol y una presencia que dejaba bastante que desear. Los chavales que llevaban las mesas parecían recién salidos de la escuela. Después de 2 horas y 15 minutos todavía ni habíamos tocado los platos principales, solo los entrantes. La cocina estaba desorganizada, y no creo que volvamos a pisar esa trampa. ¡Un paseo por la Estrella de Carbón!

Pero, mira, no todo es malo. Hay quienes han tenido mejor suerte. Hay comentarios que dicen que el restaurante tiene grandes vistas de Donostia, y eso sí que es un punto a su favor. El menú degustación parece que es lo que hay que pedir, no sé, tal vez eso haga la diferencia. Algunos se quejan de que hay que pedir la cuenta varias veces, y que se atreven a mencionar la propina, que es una falta de elegancia en un lugar como ese. Aun con esos detalles feos, hay quienes lo recomendarían. ¡Quién diría!

Y luego están los que lo adoran. De hecho, mencionan que es uno de sus favoritos tras haber recorrido varios restaurantes de la guía Michelin. El ambiente y las vistas parecen ser la clave. De hecho, tienen opciones para todos los gustos: vegetariano y vegano, aunque, según cuentan, convendría ajustar un poco el orden de los platos en el menú. El chef tiene un estilo un poco peculiar, pero algunos logran combinar sabores que se quedan en la cabeza. Sin embargo, hay claro que el personal de sala necesita un par de clases de atención al cliente.

Por cierto, si te estás preguntando quién es el chef del Mirador de Ulía, la verdad es que no tengo detalles concretos sobre su nombre, pero parece ser alguien que, a pesar de tener solo una estrella, ha logrado captar la atención con su cocina. ¡Quién diría que en un lugar con sus folletos tan chulos y esas vistas, también hubiera tanto que mejorar!

Qué influencias gastronómicas se pueden notar en los platos del restaurante

Así que, si todavía tienes dudas sobre si ir o no al Restaurante Mirador de Ulía, déjame decirte que es un acierto total. Cinco estrellas y no es por nada, se nota la estrella Michelin en cada bocado. Pedimos el menú degustación y, te lo juro, no quedó ni un plato sin disfrutar. Todo estaba de lujo, cada cosa mejor que la anterior. Y no solo es la comida, el sitio en sí es un espectáculo con vistas increíbles a la ciudad. Ideal para una cita o para celebrar algo especial, porque las vistas son de 10.

La atención fue otra maravilla. El servicio era espectacular, siempre atentos y con esa chispa que hace que te sientas como en casa. Los entrantes fueron una explosión de sabores, una verdadera sorpresa para los sentidos. El pescado estaba suave, justo en su punto, acompañado de unas verduras que lo elevaban a otro nivel, y ese puré de alubias rojas... ¡madre mía! No puedo olvidarlo. Sin duda, volveremos a repetir la experiencia.

Hemos estado varias veces y siempre salimos con las ganas de más. No solo la comida es de primera, también tienen una excelente selección de vinos que complementan a la perfección. Es un sitio que no deja indiferente, todo está cuidado hasta el mínimo detalle. Es cierto que he notado que los precios han subido un poco, pero con esos emplatados tan bonitos y el producto de primerísima calidad, vale cada euro. Eso sí, a veces siento que el foco está más en la presentación que en el sabor en algunos platos, lo que me hace preguntarme si se han olvidado de lo que realmente importa.

En cuanto a las influencias gastronómicas, se nota que juegan con una cocina vanguardista, mezclando toques clásicos con técnicas modernas. Pasan de lo tradicional a lo innovador en un abrir y cerrar de ojos. La diversidad de sabores y texturas que ofrecen refleja un respeto por la tradición local, pero adaptado a un concepto más contemporáneo. Así que, si te apetece disfrutar de una experiencia culinaria que te sorprenda, ya sabes dónde ir. ¡No te arrepentirás!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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